efectos del ozono gijon

Fundamentación Científica de la Ozonoterapia Médica

Fundamentación Científica de la Ozonoterapia Médica

Situación actual de la ozonoterapia en el campo médico

En la actualidad existen más de 40 asociaciones nacionales e internacionales que agrupan los profesionales que practican esta terapia, revistas especializadas indexadas, cursos de formación continuada y congresos sobre el tema. Sin embargo la aplicación generalizada de la ozonoterapia y su regularización por parte de las autoridades es un tema crítico en la actualidad. La ozonoterapia se enfrenta al bloqueo a su introducción por parte de la potente industria farmacéutica que vería disminuida la venta de fármacos. Además la venta de maquinas generadoras y dispositivos para la terapia que comercializan sus productos entre profesionales de la salud, sin que cumplan los estándares establecidos y/o sin poseer una adecuada preparación teórica y práctica pueden generar accidentes en su aplicación, lo que dañaría la imagen de esta terapia. Por otra parte, su utilización por personas no debidamente formadas puede dar lugar a malas prácticas médicas.

Uno de los intentos más exitosos y recientes para unificar los criterios en cuanto a métodos y procedimientos estándar a seguir, fueron recogidos en la “Declaración de Madrid sobre la Ozonoterapia”,11 firmado en Madrid, España (4 de junio de 2010) durante el Encuentro Internacional de Escuelas de Ozonoterapia, organizado por AEPROMO – Asociación Española de Profesionales Médicos en Ozonoterapia, en la Real Academia Nacional de Medicina. La Declaración la han firmado 26 organizaciones nacionales e internacionales de ozonoterapia y se ha traducido a diez idiomas. En la actualidad la “Declaración” es el único documento realmente global existente sobre la ozonoterapia y sus recomendaciones son ampliamente aplicadas en diferentes lugares del mundo. No obstante, la ozonoterapia sigue encontrando dificultades para tener aceptación amplia en el mundo médico y su formal incorporación en las normativas regularizadoras de los Estados. Los profesionales e investigadores de la medicina continúan en la batalla a favor de la aplicación de esta modalidad terapéutica, buscando el beneficio de los pacientes del modo más sencillo y seguro.

Debe quedar claro que para que la práctica de la ozonoterapia sea segura se debe:

1) Usar un generador preciso. Dentro de la Unión Europea el generador debe poseer el marcado CE.

2) Manejar dosis, volúmenes y concentraciones precisas y bien definidas. La dosis total se calcula multiplicando la concentración por el volumen. Conociendo la dosis óptima se logra un efecto terapéutico sin toxicidad alguna.

3) Asegurar que el médico tenga una buena formación en la terapia por entidades reconocidas y competentes.

4) Disponer por parte de las autoridades sanitarias las regulaciones del caso que permitan tanto al paciente como al terapeuta recibir y trabajar bajo normas de seguridad.

5) Disponer de fondos para la investigación continuada.

Un análisis de los trabajos científicos generados en torno al tema del impacto del ozono sobre la salud humana mostró cómo muchos de ellos se enfocan básicamente en la descripción de sus efectos tóxicos y su impacto ambiental (Fig.1). Para explicar estos propios efectos, los estudios más profundos sobre sus mecanismos de acción a nivel biológico también se han incrementado. Se puede observar además un rápido crecimiento del número de estudios, ya sea básicos como aplicados, relativos al uso médico del ozono. Estudios que incluyen la explicación de los mecanismos bioquímicos y farmacológicos mediante los cuales el ozono ejerce sus efectos.

 

base cientifica de la ozonoterapia

 

 

 

 

 

 

 

 

El principal obstáculo a la aceptación amplia de la ozonoterapia está asociado en gran parte a los obstáculos que impone la gran industria del fármaco, activando campañas mediáticas en contra de estos procederes, al punto de llegar a una pura ignorancia científica. Injustamente y sin base científica se ha afirmado que “el ozono es tóxico en cualquiera sea su uso”, olvidando que los efectos del ozono médico como el de casi todas las sustancias, dependen de la dosis; y que a pesar de esas falsas afirmaciones el ozono se considera uno de los mejores desinfectantes del agua potable, capaz de evitar brotes de infección. Usado en concentraciones apropiadas el ozono puede activar mecanismos antioxidantes que protegen al organismo del efecto de los radicales libres, involucrados en el envejecimiento y en un gran número de patologías.

A pesar del empirismo que antecedió la práctica de la ozonoterapia y a los escasos fondos disponibles para la investigación en este campo, en los últimos años han ido apareciendo una cantidad creciente de libros (Anexo I) y trabajos investigativos (Anexo II) que constituyen el soporte científico de este procedimiento terapéutico. Según la base de datos «Web of Science» revisada en 2009, el número de trabajos sobre el uso del ozono en el campo médico se ha incrementado notablemente. Mientras que en el período 1974-1979 aparecieron solo 2 artículos, entre 2005 y 2008 su número se había incrementado a 140 (Figura 2).

Propiedades físico químicas y mecanismo de acción del ozono

El ozono es el gas más importante de la estratósfera, alcanzando su máxima concentración (por encima de los 1000μg/m3) a una altura de 20-30 km. Es un gas de naturaleza inestable, color azul cielo, perceptible a concentraciones entre 98,16 μg/m3- 19,63 μg/m3. Está compuesto por tres átomos de Oxígeno (es una forma alotrópica de éste). Posee una elevada velocidad de descomposición que oscila en el orden de 105-106 mol/s. El ozono es 1,6 veces más denso y 10 veces más soluble en agua (49,0 mL en 100 mL de agua a 0oC) que el oxígeno y aunque el ozono no es una molécula radical, es el tercer oxidante más potente después del flúor y el perisulfato. El ozono se produce por tres fuentes fundamentales de energía: Electrólisis química, descargas eléctricas, y radiaciones de luz UV. El ozono es un gas inestable que no puede ni envasarse ni almacenarse, por tanto, debe usarse de inmediato pues tiene una semivida de 40 min a 20oC.3

 

Mecanismos de acción. Aspectos generales.

Las investigaciones realizadas en el siglo XIX sobre las propiedades del ozono mostraron que es capaz de reaccionar con la mayoría de sustancias orgánicas e inorgánicas hasta su oxidación completa, es decir, hasta la formación de agua, óxidos de carbono y óxidos superiores. En relación con su reactividad frente a las sustancias biológicas se estableció la influencia selectiva del ozono sobre las sustancias que poseen enlaces dobles y triples. Entre éstas se relacionan las proteínas, los aminoácidos y los ácidos grasos insaturados, que forman parte de la composición de los complejos lipoproteicos del plasma y de las capas dobles de las membranas celulares.

Las reacciones con estos compuestos están en la base de los efectos biológicos de la ozonoterapia y tienen un significado en la patogénesis de diferentes enfermedades. Sus mecanismos de acción están estrechamente ligados a la producción de cuatro especies fundamentales, al reaccionar con los fosfolípidos de membrana: ozónidos, aldehídos, peróxidos, peróxido de hidrógeno (H2O2). Su interacción será mayoritariamente con sustancias con dobles enlaces presentes en células, fluidos o tejidos. También interacciona con moléculas de ADN y restos cisteínicos de las proteínas. En cantidades adecuadas y controladas, estos derivados de la reacción del O3 con los dobles enlaces celulares, ejercen diferentes funciones biológicas y terapéuticas, actuando como segundos mensajeros, activan enzimas, como mediadores químicos y de respuesta inmune, entre otros (Fig. 3).3

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Cuando el ozono entra en contacto con los fluidos biológicos (sangre, plasma, linfa, suero salino fisiológico, orina, etc.) se disuelve en el agua presente en estos fluidos y reacciona en segundos. Los antioxidantes hidrófilos y lipófilos presentes en esos líquidos orgánicos, agotan una cantidad considerable de la dosis del ozono, pero si la concentración aplicada es la correcta, permite la formación de cantidades apropiadas de especies reactivas del oxígeno, ERO y POL (producto de la lipoperoxidación). La formación de ERO en el plasma es extremadamente rápida (menos de un min) y se acompaña de una disminución transitoria y pequeña, dependiente del ozono, de la capacidad antioxidante (que va del 5 % al 25%). Esta capacidad antioxidante recupera su normalidad a los 15 min -20 min. Pero ya el peróxido de hidrógeno y otros mediadores la han difundido al interior de las células activando distintas rutas metabólicas en eritrocitos, leucocitos y plaquetas, dando lugar a numerosos efectos biológicos.13 El peróxido de hidrógeno actúa entonces como una molécula señalizadora en el medio intracelular,14 un mensajero que el ozono a dosis terapéuticas ha disparado.

 

Efecto del ozono sobre el metabolismo del oxígeno.

Los efectos del ozono sobre el metabolismo del oxígeno, pueden explicarse a partir de su acción promotora de: 1) Cambios en las propiedades reológicas de la sangre. 2) Aumento en la velocidad de glicólisis del eritrocito.3, 10

Los cambios reológicos se pueden explicar por sus efectos en a) la reversión de la agregación eritrocitaria de las enfermedades arteriales oclusivas (mejora las cargas eléctricas transmembrana y los valores de ATP tisular). b) Incrementa la flexibilidad y plasticidad eritrocitaria. c) Favorece el transporte y entrega de oxígeno tisular.

Los efectos sobre la deformación de los eritrocitos y sobre el metabolismo del eritrocito son relevantes en las acciones del ozono sobre el sistema circulatorio. Como resultado se produce un incremento neto en el mejoramiento del transporte de oxígeno a los tejidos. Lo más probable es que este efecto tenga lugar tras un ciclo de tratamiento y actúe por un mecanismo no mediado por receptores. El efecto neto es similar al que se logra con un entrenamiento físico por lo cual no es apropiado considerarlo una práctica dopante.

El incremento en la velocidad de glicólisis del eritrocito se manifiesta tras un ciclo de ozonoterapia, al constatarse un aumento de la Presión Parcial de Oxígeno (PPO2) en sangre arterial y al mismo tiempo una disminución de la PPO2 en sangre venosa. Esto sucede a causa de un ligero descenso del pH intracelular (efecto Bohr) o un aumento de las concentraciones de 2,3-difosfoglicerato.

Al reaccionar el ozono de manera inmediata con la bicapa lipídica; genera peróxidos de cadenas cortas, que penetran al eritrocito e influyen directamente en su metabolismo, derivándose una secuencia funcional de pequeño y controlado estrés oxidativo, que determinará finalmente el aumento de los sistemas antioxidantes.

Los POL durante este periodo actúan como factores estresantes sobre la médula ósea, y estos estímulos frecuentes producen adaptación de la eritrogénesis al estrés del ozono, con regulación al alza de enzimas antioxidantes. Los eritrocitos de nueva generación poseen una actividad G-6PD mayor que la de los viejos, por lo cual se les ha denominado “eritrocitos superdotados”.10 En consecuencia, un paciente con isquemia crónica en un miembro que se someta a la ozonoterapia podrá mejorar gracias a la formación de cohortes de eritrocitos cada vez más capaces de aportar oxígeno a sus tejidos isquémicos.

De la misma manera, el 2,3 difosfoglicerol (2,3DPG), derivado del aumento del proceso glicolítico, es un inhibidor directo de la afinidad de la Hb por el Oxígeno, facilitando el desprendimiento de éste de la Oxihemoglobina:

HbO2 + 2,3 DPG Hb + O2

La acción reparadora del ozono ha demostrado ser capaz de recuperar la pared interna de los pequeños vasos sanguíneos, y una constatación de esta realidad son los excelentes resultados publicados en un ensayo clínico aleatorizado, en el “European Journal of Pharmacology” (2005), donde las recuperaciones de úlceras en pacientes diabéticos son altamente significativas.15 También se ha podido demostrar el efecto beneficioso de este gas sobre otro elemento, el óxido nítrico, crucial en mantener a niveles óptimos de vasodilatación, y por lo tanto el flujo de sangre a nivel de todo el organismo.16

Hoy podemos asegurar que mediante esta terapia, de muy bajo riesgo, decrece sustancialmente el daño celular por falta de oxigenación, independientemente de la enfermedad subyacente. Además los productos de la descomposición del ozono se comportan como activadores biológicos, lo que mejora el nivel de energía y la capacidad de nuestro sistema defensivo, en beneficio de enfermedades de tipo alérgico-autoinmune como pueden ser la psoriasis, el asma o la artritis reumatoide.17, 18

Se ha demostrado científicamente, que las aplicaciones controladas del ozono médico mejoran la maquinaria antioxidante celular al haberse medido en el interior de las células cantidades superiores de agentes antioxidantes, tales como el glutatión reducido o la superóxido dismutasa.19 Como consecuencia directa el ozono actúa como un verdadero “basurero celular”, limpiando los radicales libres. De acuerdo con este concepto, la ozonoterapia tendría un efecto anti-envejecimiento celular. Conscientes de que es necesaria una mayor cantidad de publicaciones e investigaciones, trabajos de excelente rigor y calidad pueden consultarse actualmente en revistas tan prestigiosas como Nature, Transplant International, Schok, Free Radicals, Mediators of inflamation, International Journal of Pharmacological Research, Liver International, y la Revista Española del Dolor, entre otras (Ver Anexo I y II), que avalan científicamente de forma suficiente esta terapia.

 

El ozono como agente modulador de la respuesta inmune.

Sabemos lo complejo que es el sistema inmune humano, caracterizado por respuestas celulares ó humorales, en dependencia de lo que se requiera y de la patología en cuestión. Todas ellas pueden ser reguladas por el ozono. La pregunta sería: ¿de qué manera?

Distintos estudios de investigación han demostrado que la ozonoterapia tiene una acción inmunomoduladora, a través de la síntesis o liberación de citocinas inmuno-estimuladoras o inmunosupresoras. Todas ellas se auto-regulan entre sí, por lo que la producción de citocinas no sobrepasará valores más allá de los necesarios, una vez que se activen los elementos contra-reguladores. Se han reportado resultados satisfactorios al aplicar ozonoterapia, tanto a pacientes con afecciones caracterizadas por una respuesta inmunológica exagerada (caso enfermedades auto inmunes), así como a otros con déficit en sus funciones inmunológicas.

La acción inmunológica del ozono sobre la sangre está dirigida, fundamentalmente, sobre los monocitos y sobre los linfocitos T, los que una vez inducidos, liberan pequeñas cantidades de prácticamente todas las citocinas, por lo que la liberación se producirá de manera endógena y controlada. Esta regulación está dada porque el ozono actúa como un potenciador del sistema inmunológico al activar los neutrófilos y estimular la síntesis de algunas citocinas.20, 21

En la regulación intervienen ciertos factores transcripcionales (Ej.: NFK-β) que, como su nombre lo indica, favorecen los procesos de transcripción y transducción a nivel ADN, actuando como promotor de este sitio (o serie de bases nitrogenadas) por donde ocurre la transcripción directamente de ADN a ARN), para conducir al incremento o supresión en la síntesis de alguna citocina en particular, llámese pro-inflamatoria o anti-inflamatoria (Fig.4).22

 

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El ozono actúa por diversos mecanismos de acción. La optimización de los sistemas oxidantes y antioxidantes del organismo es uno de los efectos biológicos fundamentales de la interacción sistémica de la ozonoterapia, que se realiza a través de la influencia en las membranas celulares y consiste en la normalización del balance de los niveles de productos de la peroxidación de los lípidos y el sistema de defensa antioxidante. La hipótesis de que un agente oxidante como el ozono pueda inducir un efecto antioxidante constituyó un gran reto para los investigadores sobre el tema. En 1998 aparecieron los primeros trabajos experimentales que dilucidaron el llamado pre-condicionamiento oxidativo.23

En el año siguiente se evaluaron también los efectos del O3 sobre la neuromodulación, encontrándose que este gas es capaz de inhibir la liberación de neuromediadores por un efecto probablemente relacionado con la modulación de las concentraciones de calcio citosólico a nivel presináptico.24 El uso clínico del ozono se fue extendiendo a diversas patologías en la medida en que se fueron elucidando sus mecanismos de acción, en particular sus posibilidades para activar mecanismos de defensa antioxidantes endógenos. Su empleo en diversas patologías ligadas al estrés oxidativo, de origen inflamatorio y degenerativas (síndromes autoinmunes, artritis reumatoide, traumatismos, apoptosis neuronal, envejecimiento, entre otras) se fue generalizando cada vez mas. Este efecto pre-condicionante que ejerce el ozono es similar al que tiene lugar con el pre-condicionamiento isquémico.25

El hecho de que el ozono a dosis controlada pueda ejercer efectos antioxidantes representa un recurso terapéutico de gran valor en el tratamiento de múltiples enfermedades que se manifiestan con un debilitamiento del sistema antioxidante endógeno. Como respuesta a la introducción del ozono en tejidos y órganos ocurre el aumento compensatorio sobre todo de la actividad de las enzimas antioxidantes tales como: la superóxido dismutasa (SOD), la catalasa y la glutatión peroxidasa, que están ampliamente representadas en el músculo cardíaco, el hígado, los eritrocitos y otros tejidos.

 

Efecto bactericida del ozono.

Según los datos de investigaciones microbiológicas, el ozono es capaz de matar a todos los

tipos conocidos de bacterias grampositivas y gramnegativas, incluyendo la Pseudomona aeruginosa y la Eschericea coli; ambas bacterias son tremendamente resistentes a los antibióticos.

Los efectos desinfectantes locales, antiviral y antibacterianos del ozono por tanto, se deben a su capacidad germicida, básicamente a su alta capacidad oxidante sobre las paredes bacterianas. Este hecho lo convierte en un germicida general de amplio espectro ante el cual no actúan los mecanismos clásicos de resistencia microbiana. Si bien en un principio se pensaba que fisiológicamente la generación de H2O2 era la responsable de eliminar los microrganismos, se han lanzado nuevas hipótesis basadas en que las concentraciones fisiológicas de H2O2 son muy bajas para realizar este efecto. Tales hipótesis señalan que el H2O2 es solo un intermediario en la formación de agentes con mayor potencia oxidante como el O3.

El efecto bactericida del ozono en la flora grampositiva de heridas supurantes y de úlceras tróficas, se hace más efectivo cuando se constata cada vez más una alta resistencia de los microbios ante los antibióticos habituales. Esto le convierte en un tratamiento de elección en estas patologías.

Es interesante destacar que en el 2003 se descubrió que el ozono puede ser generado in vivo en neutrófilos activados.26 Este descubrimiento es de notable repercusión ya que demuestra que esta sustancia tiene un papel fisiológico, no solo como agente bactericida sino que podría formar parte de los mecanismos fisiológicos de amplificación de la inflamación y la activación de genes asociados. El ozono in vivo se forma a partir del oxígeno singlete (1O2*), reacción que es probablemente catalizada por anticuerpos. No se descarta la posibilidad de la existencia de una enzima (ozonasa) endógena que sea capaz de detoxificar el ozono. Estos temas están en este momento bajo estudio, el corto tiempo de vida media del ozono y la absorción de la luz UV a 260 nm (cercana a donde absorben proteínas, ácidos nucleicos y otros oxidantes como el H2O2 y el HOCl) dificulta este tipo de investigación (Fig. 5).27

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Acciones generales.

Los efectos generales del ozono son:1) Efectos desinfectantes y tróficos directos, cuando es aplicado localmente. 2) Efecto antibacteriano y antiviral sistémico debido a una discreta formación de peróxidos. 3) Incrementa la deformidad de los glóbulos rojos con un relativo mejoramiento de la circulación sanguínea. 4) Mejora la entrega de oxígeno a los tejidos. 5) Mejora el metabolismo eritrocitario haciéndose más eficiente el metabolismo de la glucosa. 6) Mejora el metabolismo de los ácidos grasos por la activación de enzimas antioxidantes encargadas de eliminar peróxidos y radicales libres.

Efectos del ozono sobre el metabolismo.

Los efectos metabólicos principales atribuidos al ozono son: 1) Incremento de la utilización de la glucosa a nivel celular. 2) Mejora el metabolismo proteico. 3) Efectos directos sobre los lípidos insaturados, los oxida e induce al mismo tiempo los mecanismos de reparación.

Mecanismo de acción de la ozonoterapia en el dolor.

Diferentes datos emanados de la investigación científica reconocen que el ozono tiene un mecanismo de acción dual: analgésico y antiinflamatorio. Estos efectos parecen ser debidos a su modo de actuar sobre diversos blancos: 1) Una menor producción de mediadores de la inflamación. 2) La oxidación (inactivación) de metabólicos mediadores del dolor. 3) Mejora neta de la microcirculación sanguínea local, con una mejora en la entrega de oxígeno a los tejidos, imprescindible para la regeneración de estructuras anatómicas; la eliminación de toxinas y de manera general a la resolución del disturbio fisiológico que generó el dolor.

La figura 6 muestra una observación clínica interesante: la aplicación del ozono en una zona donde se refiere dolor se enrojece. El ozono tiene «efecto revelador» de la zona dolorosa. La posible explicación a este fenómeno podría ser la oxidación de mediadores específicos del dolor que puede originar el ozono, pero es un tema que necesita ser estudiado con mayor profundidad. El efecto antiinflamatorio del ozono se basa en su capacidad para oxidar compuestos que contienen enlaces dobles, entre ellos el ácido araquinódico y las prostaglandinas, sustancias biológicamente activas que se sintetizan a partir de dicho ácido y que participan en grandes concentraciones en el desarrollo y en el mantenimiento del proceso inflamatorio.

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Existe un mecanismo adicional por el cual se han tratado de explicar los efectos analgésicos del ozono. Se trata del mecanismo reflejo, ya invocado para otras técnicas como la acupuntura. Es un mecanismo mediante el cual un estímulo (en este caso la punción con el gas o los productos formados por la interacción ozono-mediadores del dolor) podría activar mecanismos endógenos analgésicos con el consiguiente incremento de la concentración de endorfinas endógenas (estructuras similares a la morfina producidas por nuestro cuerpo) que tienen efecto analgésico. El tratamiento con ozono produce un efecto a corto y largo plazo (Fig. 7).

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Evolución de pacientes con dolor de espalda y dolor cervical tratados con ozono con la técnica paravertebral en el tiempo. La escala de 1-10 indica la percepción del dolor por parte del paciente (0 significa dolor intenso, 8-10 dolor mínimo).

Hernia discal: El núcleo pulposo del disco herniado contiene altísimos valores de fosfolipasa A2 que puede iniciar la cascada inflamatoria y de otros mediadores inflamatorios como prostaglandinas, leucotrienos, bradicinina e histamina. Cuando se produce una fisura anular en el disco, que es la primera fase de la degeneración discal, estas sustancias son liberadas por el núcleo y pueden producir radiculitis, aunque no haya compresión radicular.

El uso de la ozonoterapia en el tratamiento del dolor generado por la hernia discal ha sido señalado por más de 30 años de investigación sobre el tema. Lo que ha llevado, por ejemplo en algunas regiones de Italia, como Lombardía y Sicilia, a que el tratamiento haya sido incluido en los procedimientos médicos cubiertos por el servicio de salud.

¿Por qué funciona el ozono en la hernia discal? En las hernias discales se produce un efecto hidrófugo. El núcleo pulposo de las hernias contiene gran parte de agua y mucopolisacáridos. El O3 causa una lisis o dispersión del agua y una oxidación de los mucopolisacáridos que conforman el núcleo, al liberarse, conlleva una desecación del disco, eliminando la presión sobre la raíz, y por ende el dolor. Además favorece la cicatrización de este núcleo que ya no posee características hidrópicas (retención de agua). Con ello, la hernia disminuye de tamaño e incluso puede desaparecer. Además la ozonoterapia actúa en este caso eliminando el factor inflamación porque favorece la eliminación de las sustancias mediadoras del dolor y en particular varios mediadores que en este caso particular se ocupan de amplificar la sensación dolorosa. En el caso de la inyección intradiscal hay pruebas fehacientes de que el ozono reacciona con componentes macromoleculares complejos, como los proteoglicanos y los glucosoaminoglicanos.29, 30

La reacción conlleva la oxidación de estos sustratos y la degradación de cadenas intra e intermoleculares, lo que lleva a la desintegración de la estructura tridimensional. El colapso libera el agua atrapada, que, después de reabsorberse, permiten reducir la presión intradiscal y la consecuente desaparición del dolor, al disminuir la compresión sobre la raíz nerviosa. Como el ozono se libera también a lo largo del trayecto de la inyección (intraforaminal), el efecto terapéutico final se debe a la combinación de efectos vasculares y bioquímicos (mejor oxigenación, corrección de la acidosis local, desaparición de la estasis venosa y linfática).

Así, la aplicación de ozono intradiscal y paravertebral actúa en niveles diferentes:
1. Inhibición de la prostanglandina E2 y de la fosfolipasa A2 (semejante a los esteroides) y otras citocinasproinflamatorias (IL 1, 2, 8. 12, 15, interferón α).
2. Incrementa la liberación de citocinas inmunosupresoras (IL10, factor B1): analgésico y antiinflamatorio.
3. Incrementa la microcirculación local, reduce la estasis venosa: efecto analgésico, pues la raíz nerviosa es muy sensible a la hipoxia.
4. Presenta efectos directos sobre los mucopolisacáridos y proteoglicanos del núcleo pulposo, lo que se denomina ozonólisis, produciendo una discólisis química con pérdida de agua y deshidratación.
5. Posteriormente, se produce una degeneración de la matriz, la cual es sustituida por fibras de colágeno, en aproximadamente 5 semanas, y por la formación de nuevas células sanguíneas: reducción del volumen del disco.

En resumen, hay un doble mecanismo de acción del ozono en el Síndrome Compresivo Radicular: por un lado, la deshidratación del material discal que disminuiría los factores mecánicos compresivos sobre la raíz y por otro, la interrupción del proceso inflamatorio con efecto antálgico de instalación inmediata.

Un estudio de meta-análisis reciente demuestra que la ozonoterapia es tan eficiente como la cirugía, pero con un índice mucho menor de eventos adversos y también enormes ventajas en cuanto a los costos.31, 32

Podemos concluir que la infiltración paravertebral o discólisis percutánea con ozono se muestra como una técnica eficaz y segura en el tratamiento del dolor lumbar.

Lo antes expuesto se basa en los resultados de más de 300 estudios clínicos sobre discólisis y paravertebrales publicados o expuestos en eventos científicos de gran relevancia.

 

Indicaciones clínicas del ozono y reacciones adversas.

Las principales indicaciones clínicas del ozono se recogen en la tabla 1. Una explicación más amplia de las dosis y los procedimientos generales se encuentra en la Declaración de Madrid sobre la Ozonoterapia.

 

 

Reacciones adversas

«La ozonoterapia si se aplica respetando reglas sencillas, no tiene efectos colaterales y tiene muy pocas contraindicaciones». Numerosos experimentos clínicos indican que las reacciones adversas a los tratamientos con la mezcla ozono/oxígeno son raros y en la mayoría de las oportunidades están relacionados con errores en la técnica de suministración. En Alemania en 1988 fueron realizadas más de un millón de autohemo-transfusiones con ozono sin que el Departamento de Control de los Efectos Adversos Provocados por Fármacos registrara un solo evento adverso. En este análisis es necesario distinguir entre los efectos que puede originar la aplicación de una técnica incorrecta y los que puede originar el ozono per se.

Efectos adversos producidos por la ozonoterapia: El Ozono no es un fármaco y como tal no provoca efectos colaterales, no desarrolla trastornos alérgicos y en general no se han descrito interacciones con los otros fármacos. La administración del ozono por lo general es bien tolerada por los pacientes; solo cuando se usan dosis excesivas el paciente puede sentir una sensación de pesadez. Esta molestia tiene lugar en pocos pacientes, es de corta duración y de resolución espontánea. Solo en casos excepcionales el estímulo doloroso inducido por la punción de la aguja, o la percepción por el paciente de su propia sangre, puede inducir en el paciente una crisis vagal (bradicardia, baja presión y sudoración) que en general es transitoria y no necesita tratamiento farmacológico. A pesar de esto en toda clínica donde se practique la ozonoterapia debe haber un botiquín de primeros auxilios y deben haberse tomado todas las previsiones para actuar en estos casos, aunque sean de rara ocurrencia.

El empleo de bolsas plásticas no resistentes al ozono también da origen a molestias como dolores de cabeza. Si no se usa el material adecuado el ozono reacciona con el material plástico e introduce en la sangre compuestos tóxicos que son responsables de los efectos adversos descritos.33 En síntesis, los efectos colaterales están relacionados con altas dosis de ozono, uso de materiales inapropiados, a la incorrecta introducción de la aguja, o a factores subjetivos propios de cada paciente. Todos pueden ser minimizados por el terapeuta si conoce el origen de estos efectos secundarios.

Es importante aclarar que tanto el ozono como el oxígeno no originan embolia, debido a que la sangre está ávida de ellos y los disuelve con gran rapidez. Los pocos casos de embolismo y muerte durante la práctica de ozonoterapia se han debido a varios factores. La inoculación directa del gas en el torrente sanguíneo por un efecto físico; al introducirse un gran volumen de gas se activan los mecanismos de la coagulación. En otros casos, se ha producido embolismo cuando se usan equipos que generan el ozono médico a partir de aire ambiental o cuando se ha inyectado el ozono en cavidades o dentro de la medula ósea. En todos los casos los accidentes se han producido por iatrogenia, o sea a causa de una irresponsabilidad del personal sanitario que ha usado métodos inapropiados o un ozono de baja calidad para la terapia.

Cuando la aplicación de ozono requiere usar grandes volúmenes de gas, por ejemplo en la lipodistrofia, es importante cerciorarse mediante diferentes técnicas, como el ecocardiograma, de la no presencia de aneurismas en el septo interatrial que frecuentemente está asociado a PFO (Forame oval pervio) el cual a su vez es causa de embolia.

Complicaciones relativas a la técnica: son básicamente debidas al trauma que origina la introducción de la aguja sobre las estructuras anatómicas que encuentra durante la penetración. Las complicaciones pueden ser: hematomas (por punción de un vaso sanguíneo o extravasación de sangre), dolor o parestesias con distribución radicular al arco inferior (por contacto accidental de la aguja con la raíz nerviosa) y disquitis (inflamación del disco inter- vertebral), en el caso de la técnica intra-discal.

En todos los casos las complicaciones pueden ser minimizadas y su origen está en el uso de una técnica incorrecta. Por tanto un ozonoterapeuta experto tiene menos probabilidades de incurrir en este tipo de error. Han sido descritos en la literatura científica casos aislados de expulsión del disco del canal vertebral, cuando se ha empleado la técnica de ozonoterapia intra-discal guiada por TAC. Incluso en estos casos debió haberse usado dosis excesivas de ozono y a no haberse respetado los protocolos clínicos validados para este tipo de método.

Vale la pena comparar la seguridad de la ozonoterapia con la que originan otros factores. Por ejemplo al comparar los datos del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (E.E.U.U.) y los reportes de reacciones adversas descritos para la ozonoterapia de Alemania, donde se estima que se han hecho unos 10 millones de tratamientos en los últimos 40 años, podemos apreciar cuán bajo es el riesgo del empleo del ozono.

Los estudios que mejor exponen las complicaciones de la ozonoterapia se encuentran en la tesis de Jacobs (1986): “Complicaciones típicas en la terapia con ozono-oxígeno”. Los motivos de la investigación fueron las demandas a la comunidad de los ozonoterapeutas de Alemania procedentes de los médicos que recibían datos de la prensa no profesional sobre las supuestas complicaciones de este nuevo método terapéutico. A partir de esta situación, la comunidad de ozonoterapeutas realizó en 1980 (por iniciativa propia) el análisis de la frecuencia y la composición cualitativa de las complicaciones, en comparación con los resultados de ozonoterapia.3

Se repartieron 2 819 encuestas a todos los ozonoterapeutas de los territorios de lengua germana, de los cuales se recibieron 644 respuestas. En ellas, 159 médicos documentaron 336 casos de complicaciones en 384 775 enfermos que recibieron este tratamiento, a los que aplicaron 5 579 238 sesiones de ozonoterapia. Considerando todos los casos de complicaciones, éstas se produjeron en 6 de cada 100 000 sesiones, lo que significó una complicación por cada 16 667 casos de aplicación del ozono. Se analizaron los casos en que la causa de la complicación había sido el propio ozono; al igual que los casos relacionados con su utilización incorrecta, cuando la supuesta interrelación entre la complicación y la influencia del ozono se había excluido totalmente. Se observó que, de los 336 casos de complicaciones, sólo en 40 de ellos (el 16%) la causa presumible había sido el ozono, tratándose de reacciones alérgicas, fenómenos de hipoglucemia y afecciones cutáneas en el área de administración. En el 84% restante de los casos, las complicaciones no estaban relacionadas con la acción del ozono, sino eran el resultado de tratamientos anticoagulantes incorrectos; o con otros tipos de tratamiento errado, como el uso de medicamentos, técnicas equivocadas de administración del ozono o manipulación no estéril.

Partiendo de los 40 casos anteriormente mencionados, el cálculo del llamado coeficiente de complicaciones puro fue de 0,7 casos en 100 000 sesiones de ozonoterapia. El autor concluyó que en comparación con los efectos secundarios de otros tipos de tratamientos ésta es una cantidad insignificante. Cita los datos del representante de la firma Sandoz, que muestran que en la totalidad de los enfermos hospitalizados en todo el mundo la intolerancia a los preparados medicinales oscila entre el 6,4% y el 25%.

Si hacemos un análisis comparativo en cuanto a seguridad de este método terapéutico, debemos necesariamente referirnos al plan mundial coordinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para atacar las posibles y diferentes causas que pueden originar la deficiencia existente en el tema de la seguridad hospitalaria. Dicho plan indica que en los países industrializados las infecciones nosocomiales complican entre el 5 % al 10% las admisiones en los cuidados intensivos de los hospitales. En los países desarrollados las operaciones intrahospitalarias producen complicaciones mayores, invalidez y hospitalización prolongada entre un 3 % a un 16%. Cada año al menos se producen siete millones de complicaciones incapacitantes, las que incluyen un millón de muertes.34 Por otra parte, de cada diez pacientes aproximadamente uno resulta perjudicado mientras recibe cuidados hospitalarios señala la OMS.34

En España de los 5 624 pacientes hospitalizados analizados en el Estudio Nacional de Efectos Adversos, a 1 063 (18,9%) le fueron detectados efectos adversos. La asistencia sanitaria era responsable en el 9,3% de los casos, mientras que la asistencia hospitalaria era en el 8,4%. Los culpables de los efectos adversos fueron la medicación en un 37,4% de los casos, las infecciones nosocomiales de cualquier tipo en 25,3% y un 25,0% se relacionaron con problemas técnicos durante un procedimiento.35 “Aproximadamente el 15 por ciento de los pacientes a los que se realiza un cateterismo venoso central sufre complicaciones, que ponen en peligro la seguridad del enfermo e incrementan las estancias y los costes ligados a la hospitalización”, lo señala un estudio promovido por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).36, 37

A pesar de los esfuerzos que los hospitales están realizando para fortalecer la seguridad hospitalaria, las cifras siguen siendo importantes. La tasa de infección sanitaria que era del 6,5% en los años 2003 y 2004 en España, se incrementó en el 2007 al 7,0%.38 El periódico francés Le Monde, señaló que en promedio “900 accidentes médicos ocurren cada día en los hospitales y clínicas francesas, de los cuales 400 serían evitables” citando un estudio del Ministerio de Salud de Francia.39 Lo más delicado radica en que el estudio reconoce que los resultados comparativos de 2009 respecto de la anterior encuesta del 2004 eran similares y que por consiguiente las mejorías eran mínimas.40

En las unidades de cuidados intensivos españolas los efectos adversos más frecuentes producidos en forma directa o que “se asocian con mayor morbilidad y mortalidad entre los pacientes críticos” son: 1) neumonías relacionadas con ventilación mecánica (N-VM), 2) infecciones urinarias relacionadas con sonda uretral (IU-SU), 3) bacteriemias primarias y aquellas relacionadas con catéteres vasculares (BP-C), 4) bacteriemias secundarias (BS).36

El panorama descrito conlleva a una seria hemorragia económica. Los errores hospitalarios – señala la OMS – les han costado a algunos países entre US$ 6 mil millones a US$ 29 mil millones de dólares por gastos adicionales hospitalarios, infecciones adquiridas en los hospitales, pérdida económica a los pacientes, y procesos judiciales. La OMS advierte que la seguridad del paciente es hoy en día un problema global que afecta a todos los países, independientemente de su desarrollo económico.34 Lo aterrador de las cifras citadas ya de por sí devastadoras en términos de enfermedades y vidas humanas, unidas a la sangría económica que conlleva, ha llevado a la OMS ha decir que hasta un 50% de las complicaciones y las muertes podrían evitarse si se observasen los cuidados básicos requeridos.34

Vale la pena añadir lo dicho por el Premio Nobel de Medicina 1993, Richard J. Roberts quien afirma que las empresas “farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento (…) es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre.”41

Lo anterior se confirma cuando en España los efectos adversos podrían haberse evitado en un 42,8% de los casos.35 La promoción de la campaña de “la práctica de manos limpias en los centros hospitalarios como medida de higiene para prevenir infecciones nosocomiales, algo que, aunque muy de sentido común, ‘sólo se cumple en menos de un 50% de los centros’ ”.42 Frente al panorama de la seguridad de los tratamientos médicos que hemos reseñado, podemos concluir que el uso del ozono intra-hospitalario ayudaría de forma eficaz a reducir las infecciones nosocomiales, gracias a sus potentes propiedades bactericidas.

Por otro lado, alrededor de 55 mil estadounidenses y un número indeterminado de europeos, podrían haber muerto por tomar la VIOXX, uno de los inhibidores selectivos de la COX-2.43 Por el contrario ¿cuántos casos de muerte por ozono se han registrado? Ninguno y los accidentes registrados han sido exclusivamente por mala praxis, y no por los efectos del ozono en sí. Preguntamos: ¿Por qué exigirle a la ozonoterapia medidas de seguridad por encima de las existentes a lo ya descrito anteriormente? Siempre que su posología sea correcta, el ozono puede producir multitud de reacciones biológicas útiles, y posiblemente invertir el estrés oxidativo crónico de la edad, las infecciones crónicas, la diabetes, la ateroesclerosis, los procesos isquémicos, los degenerativos e inflamatorios. El acto ozono terapéutico se interpreta como un “choque terapéutico” atóxico pero real, capaz de restablecer la homeostasis.44, 45 Por tanto, siempre que su posología sea correcta, el ozono será benéfico.

La comunidad médica internacional del ozono, tiene muy claro que el ozono debe utilizarse de forma controlada, como cualquier otro medicamento y teniendo una buena formación académica en la aplicación de la terapia. Durante las últimas décadas grandes esfuerzos se han hecho y continúan haciéndose para examinar la ozonoterapia de manera científica. Disponemos de libros de texto, de la Revista Española de Ozonoterapia, ISSN 2174-3215, indexada en Lantidex y Dialnet. Ésta se rige bajo los estándares internacionales de publicación. Cada año se organizan congresos internacionales y en el caso de España, AEPROMO ha conseguido que todos sus congresos hayan sido reconocidos como “eventos de interés sanitario”.

 

Contraindicaciones para el uso de la ozonoterapia.

Las contraindicaciones para el uso del ozono básicamente son las debidas a situaciones éticas o deontológicas específicas: 1) Pacientes que sufren de un déficit significativo de la glucosa 6 fosfato deshidrogenasa (favismo). Estas personas no deben recibir este tratamiento, puesto que pudiera ocurrir una oxidación de los hematíes causando hemólisis, por no poseer éstos los sistemas protectores contra la oxidación. 2) En algunas situaciones anormales (descompensación) en pacientes con hipertiroidismo y trombocitopenia. 3) Inestabilidad cardio- vascular severa, (infarto del miocardio reciente). 4) Status convulsivos. 4) Cuadros hemorrágicos.5

La ozonoterapia no es una panacea, tiene indicaciones precisas en las que se alcanza un gran éxito terapéutico, otras en que su éxito es de nivel medio y otras en las que no es de utilidad.

¿Quién puede ejecutar la ozonoterapia?.

La ozonoterapia debe ser ejecutada por un médico o por un dentista; o por un veterinario en el caso de animales. La razón fundamental es que este tipo de tratamiento, si se emplea de forma inapropiada, se expone al paciente a serios riesgos. Por ejemplo, si la inyecciones se ejecutan a una profundidad indebida (directamente en las venas), con agujas no estériles, a una dosis excesiva, entre otras, pueden tener lugar efectos adversos graves como riesgo de infecciones o al colapso debido a una excesiva vasodilatación.

Conclusiones.

Existen numerosas evidencias científicas de la utilidad clínica del ozono. La formación de manera fisiológica de un mediador similar al ozono durante la inflamación es un indicador de su potencial como una nueva biomolécula. Este descubrimiento implica esfuerzos adicionales para esclarecer las hipótesis sobre su mecanismo de acción y avanzar hacia la ejecución de estudios clínicos al azar y estandarizados más profundos. Por otra parte, los mecanismos de acción del ozono sobre las biomoléculas de la sangre, con la consecuente generación de varios mensajeros responsables de sus efectos biológicos han sido bien aclarados desde el año 2002. La medicina oficial no tiene en cuenta la eficacia de la terapia con ozono, principalmente porque: 1) se centra demasiado en los mecanismos moleculares de interacción fármaco- receptor, e ignora la capacidad del ozono como pro-fármaco. 2) la mayoría de los clínicos no son conscientes que el ozono puede cambiar dramáticamente el curso de varias enfermedades mediante la activación de múltiples vías. 3) la industria farmacéutica tiene una buena razón para ignorar el ozono, ya que éste no cuesta casi nada, no es patentable y no produce riqueza. La falta de patrocinadores es también un constante obstáculo ya que hace imposible las subvenciones de estudios controlados, multi-céntricos y aleatorios comparables a los que financian las empresas farmacéuticas. Los ensayos clínicos, el número de libros y artículos sobre temas básicos y aplicados en el tema ozonoterapia crecen cada día. Los profesionales que practican la ozonoterapia deben conocer todos los pasos para llevar a cabo los ensayos clínicos con el fin de hacer más fuerte y más creíble esta disciplina y avalarla con rigor científico desde el punto de vista clínico. También se debe continuar la batalla por la regularización de esta práctica médica en los diferentes países donde está siendo practicada.

FUENTE:

Schwartz, A; Martínez-Sánchez, G. (2012). La Ozonoterapia y su fundamentación científica. Revista Española de Ozonoterapia. Vol. 2, no 1, pp. 163-198.

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